Ha sido una semana intensa en la política estadounidense con el primer debate presidencial y el informe del trabajo. Obama sorprendió el mundo por su desempeño mediocre en el debate. Explicaciones incluyen una estrategia de no pelear para atraer a los indecisos a su falta de practica porque hace muy pocas ruedas de prensa con preguntas.
Y siempre tan diplomático, Romney insultaba España durante el debate sin razón.
Después del debate escribí una análisis para El Huffington Post recomendando un spin post-debate de los Demócratas basado en la narrativa de los dos Romney: el conservador y el moderador. Es un hombre sin esencia que diría lo que sea para ganar. Y parece que me escucharon (jaja) porque luego en el día Obama notó que encontró otro Romney el escenario el miércoles:
Texto aquí.
Ezra Klein dedicaba el Wonkbook de viernes al “Moderate Mitt” pero Ed Kilgore argumentaba que Romney no movió hacia el centro de forma substantiva.
Es importante y no es importante, los debates no suelen decidir las elecciones presidenciales y nos quedan 2 más. Obama es—como cualquier persona que aspira o llega a las Casa Blanca—una persona extremadamente competitiva. Cuenta con verle animado y preparado para luchar el día 16.
Mientras tanto, esperamos el debate de los candidatos vicepresidentes este jueves (y que bien—¡viernes es festivo!). Es un debate muy anticipado entre el Vicepresidente Biden, que a pesar de sus meteduras de peta, domina las políticas económicas y exteriores. En 2008, tenia un debate muy complicado con Sarah Palin—tenia que luchar y poner argumentos sofisticados sin parecer prepotente a su lado—y lo hizo magnifico. Por otro lado, tenemos Paul Ryan, el congresista muy querido por el Tea Party; especialista en la economía; y conocido por su propuesta de presupuesto federal muy conservador. Entonces, serán dos candidatos con diferencias enormes y además, el papel de los candidatos vicepresidentes es ser el “perro de ataque”--eso tiene pinta de ser una batalla sangriente.
El informe del trabajo que ha salido el viernes que el paro ha bajado desde 8.1% a 7.8% fue el mejor noticia que podría salir para la campaña de Obama—algo que desaceleró la dominación de la historia del debate en los medios y quita la legitimidad del argumento de Romney que la economía no esta recuperando bajo Obama. Eso ha indignado tanto a algunos Republicanos (oh no! más trabajos, no!) que acusaran la administración de Obama de falsificarlos.
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